Para algunos, los masones son peligrosas y poderosas hermandades secretas que practican ritos oscuros que relacionan al satanismo. Otros destacan los aportes que han realizado los miembros de esta logia a lo largo de los años en los países donde han estado. Pero, ¿Cuál es su realidad?

Entramos en sus templos, el lugar secreto donde realizan las tenidas como llaman a las reuniones privadas donde practican rituales o discuten temas de su interés. Allí, cada objeto tiene un significado: Los gestos y señales y donde se ubican cada uno. Las columnas, las cadenas, velones, espadas, son símbolos masónicos presentes en estos salones.

El piso conformado por cuadros negros y blancos representa la luz y la oscuridad. No tienen ventanas para procurar la discreción. Son misterios que los masones ocultan de los que llaman profanos, es decir, todos aquellos que no pertenecen a esta logia en donde buscan alcanzar la perfección.

La Gran Logia de la República Dominicana, está ubicada en la Ciudad Colonial, allí poseen unos cuatro salones donde realizan sus rituales. En el centro de cada uno, colocan la santa biblia, rodeada de tres columnas que según explican representa la belleza, la fuerza y la sabiduría. Los miembros de esta logia, inician sus reuniones con el encendido de los velones y leyendo el salmo 133 que dice: ¡Mirad cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos habiten juntos en unidad!

La silla del Gran Maestro, las autoridades de la gran logia y los invitados especiales, están ubicadas en el oriente, mientras que en el occidente se encuentra el guarda templo interior quien durante sus encuentros, debe evitar la entrada de quienes no forman parte de esta organización.

El logo de la logia dominicana, intenta reunir parte de los símbolos que utilizan. En él tienen la bandera nacional; una escuadra, que representa la rectitud que deben tener; un compás que significa amplitud de pensamientos y sentido de igualdad, y la colmena, el trabajo en equipo, en sociedad y en armonía.

“La soga esa es una hermandad, es un lazo lo que está allí y nuestras logias están rodeadas de lazos porque la masonería es una hermandad universal donde se abre el lazo para ingresar un nuevo iniciado y se cierra el lazo porque somos todos parte de uno mismo. El ojo es el que todo lo ve, es el gran arquitecto del universo. Es la fuerza inicial de la vida, de la existencia. Algunos lo llaman Jehovah, otros Allah, como su religión lo quiera llamar, porque todos los masones somos creyentes”, precisa Isidro Toro, presidente de la Gran Comisión de Instrucción Masónica.

Asimismo, el logo masónico cuenta con dos columnas que representan el sostén del cuerpo.

“Masón es albañil, el albañil construía catedrales pero nosotros nos construimos internamente, pero usamos las herramientas de los albañiles, de los arquitectos y le damos un sentido filosófico”, agrega Toro.

Las ceremonias que se desarrollan en los templos masónicos, han permanecido durante siglos en la sombra, ocultas del resto de la gente. Sobre estos, se conoce solo lo que algunos exmasones han revelado, pues sus miembros no tienen permitido hablar al respecto.

Fuentes confiables reportan que durante el ritual de iniciación de un masón, le vendan los ojos y lo conducen a una habitación aislada y oscura, a la que solo unos pocos tienen acceso. Algunos dicen que allí debe pasar la noche, sin embargo, según nos informaron, este ritual dura alrededor de dos horas.

“Es nuestro orgullo que los que vienen a la masonería, que los que reciben el pan de la enseñanza de la masonería, los iniciados, pues cuando vienen con la condición de ser hombres libres y de buenas costumbres y recibiendo el apoyo y la enseñanza que se recibe en nuestras tenidas masónicas, pues se forman de tal manera que en el mundo fuera de la masonería nos hace diferente”, resalta Ramón Blanco, respetable gran maestro de la Gran Logia de República Dominicana. 

En el proceso de iniciación, el futuro iniciado debe reflexionar sobre el cambio que realizará en su vida. Le acompaña una vela que representa la luz interior que busca y así cada elemento tiene un significado: el vaso con agua, el pan, la sal, el mercurio y el azufre, así como la calavera, que indica que el hombre profano debe morir para renacer como masón.

“La iniciación es quizás la parte más preciosa de la masonería porque en ella se pasa de un mundo a otro.  Empezamos como aprendices masones, donde recibimos la primera formación masona. En la antigüedad los aprendices masones eran los que utilizaban el mazo y el cincel para pulir la piedra bruta, esos aprendices tenían el trabajo más fuerte, porque el trabajo bruto era de ellos”, subraya Blanco.

El pulir la piedra bruta representa para ellos la limpieza de los defectos de sus miembros, los mismos a los que las religiones llaman pecado. Antes de quitarse la venda se somete al iniciado a una serie de pruebas físicas e intelectuales. El ingreso a la masonería es voluntario y es permitido a partir de los 18 años, sin importar su clase social ni religión.

“Hay una persona que toca las puertas de la masonería, pide ser iniciado, primero tenemos que circularlo, que todos los masones de todo el país tener el conocimiento de que alguien ha pedido unirse a la masonería, si no hay oposición y nadie tiene nada que cuestionar de una persona del mundo profano como le llamamos viene se acerca a nosotros, le damos el visto bueno y le abrimos las puertas”, indica.

No pueden formar parte de esta organización.

“Las personas que no pueden formar parte de la masonería son aquellas que no creen en Dios y aquellas que están subjudicis, o sea, fuera de la ley. Ninguna de esas personas pueden pertenecer. También hay otro requisito, aquellas personas que son inválidas, tampoco pueden pertenecer a la masonería, porque no tienen las condiciones para poder hacer los ejercicios que aquí se hacen”, detalla el masón César Rafael Guzmán.

A partir de la iniciación comienza un camino que puede llegar hasta los 33 grados. Cada uno con diferentes enseñanzas. Entre ellas, los saludos y señas que los masones utilizan para reconocerse discretamente. Lo que los masones llaman toque o tocamiento, es un saludo que de acuerdo a la posición de los dedos, representa una jerarquía u otra. Asimismo, tienen modos para ingresar al lugar dependiendo del grado.

“La masonería simbólica está compuesta de tres grados, aprendiz que es el recién iniciado y que trabaja con un funcionario dentro de su logia que se llama el segundo vigilante que lo guía, lo orienta y lo estimula para que trabaje su piedra bruta. Cuando está preparado en un año, dos años, pasa al grado de compañero y se le da el aumento de salario de manera simbólica y pasa a ser compañero”, señala Ramón Blanco.

En el grado de compañero otro funcionario dentro de la logia tiene la responsabilidad de prepararlo para que se convierta en un maestro masón.

“Puede pasar un año, puede pasar dos años, todo depende del interés y del trabajo que se haga para que se convierta en un verdadero maestro masón. Para llegar a la posición de gran maestro se necesita por lo menos diez años de haber sido elevado al grado de maestro masón. Tener una edad mínima de 35 años pero sobre todas las cosas tener la voluntad de las logias que componen la gran logia”, informa Blanco.

Los masones también celebran tenidas públicas, donde entregan reconocimientos a las familias que por generaciones han formado parte de esta organización. Asimismo, realizan reconocimientos conyugales, bautizos a los hijos de los masones a quienes llaman leutones y rituales que giran en torno a la muerte, donde según estos, recuerdan a los masones que pasan a oriente eterno.  

“Las tenidas fúnebres las celebramos todos los años como se celebra la liturgia del Día de los Muertos, para hacer un recordatorio, de todos aquellos hombres que han pasado por esta logia como venerables maestros y como hermanos de la institución. Eso nos hace recordar, primero, la inmortalidad del alma, segundo, que el sentimiento humano debe mantenerse para sacar las cosas buenas de estos hombres. Es una ceremonia donde si hay algún hermano fallecido, se invita a la familia y se hace un ritual para recordar todo lo relacionado a la persona fallecida. El venerable maestro, primer y segundo vigilante, hacen un recorrido a través de lo que nosotros llamamos el Cedetafio que es un recordatorio de lo que es la muerte para tener conciencia clara de que un día vamos a dar nosotros ese paso trascendental”, argumenta el masón César Guzmán Vásquez.

En República Dominicana hay alrededor de diez mil masones, pero activos unos quinientos, distribuidos en 20 logias a nivel nacional, en donde se reúnen dos veces a la semana o cada 15 días. Hay logias en Santiago, La Vega, Moca, San Francisco de Macorís, La Romana, San Juan y Puerto Plata. El resto está distribuido en el Gran Santo Domingo. Mientras tienen planes de construir una en Montecristi, Samaná y San Pedro de Macorís.

“Hubo masonería antes de que hubiese República. La Gran Logia de la República Dominicana se fundó en el año 1858 cuando se empezó a hacer masonería dominicana, masonería criolla”, refiere el masón Omar Martínez.

Se reúnen en asambleas cada dos años para elegir al gran masón y a otros ocho funcionarios, dentro de estos al gran secretario.

 “Toda la historia de la masonería quien la documenta es el secretario, a través de los años ha venido siendo así”, resalta Carlos Tomás Mora.

A continuación vea el reportaje completo con audio y video

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